Labneh casero
Convierte un humilde yogur natural en un labneh lujoso, espeso y ácido, un básico de la cocina de Oriente Medio. Este queso cremoso y untable ofrece un delicioso equilibrio de notas ácidas y frescas, perfecto para realzar tablas de mezze, el desayuno o como una salsa vibrante para mojar.
Una receta original de Forkin
- Tiempo total
- 12 h 10 min
- Raciones
- 4
- Dificultad
- Fácil
- Por ración
- 207 kcal
Información sobre alérgenos: puede contener leche. Si tienes alguna alergia, comprueba siempre los envases de los ingredientes.
Puesta a punto
Ingredientes
Ingredientes
- 960 gyogur natural de leche entera, entero
- 0,5 cdtasal
guarnición
- 2 cdaaceite de oliva, para servir(opcional)
- 1 cdtaza'atar, para servir(opcional)
Utensilios
tamiz fino · bol grande para mezclar · estopilla · cuchara · cordel de cocina (opcional) · goma elástica (opcional)
Elaboración
Paso a paso
- 1
Forra un colador de malla fina o un escurridor con 2-3 capas de gasa limpia, asegurándote de dejar suficiente sobrante para atar después el paquete de yogur con seguridad. Coloca el colador forrado sobre un bol hondo para recoger el suero que escurra.
Unos 2 min
Nota de cocina: Usar varias capas de gasa evita que se cuele el yogur y garantiza un labneh suave y cremoso. Asegúrate de que la gasa sea lo bastante grande para envolver por completo el yogur.
- 2
En un bol mediano aparte, mezcla el yogur natural de leche entera con la sal, removiendo con suavidad hasta que la sal se disuelva por completo y quede repartida de forma uniforme.
Unos 1 min
Nota de cocina: Usar yogur de leche entera da como resultado un labneh más rico y cremoso. Evita los yogures aromatizados o desnatados para obtener mejores resultados.
- 3
Vierte con cuidado la mezcla de yogur salado en el centro del colador forrado con gasa.
Unos 1 min
- 4
Junta las esquinas de la gasa, tirando hacia arriba para formar un paquete bien apretado alrededor del yogur. Sujeta el paquete firmemente con bramante de cocina o una goma elástica, asegurándote de que el yogur quede completamente envuelto.
Unos 1 min
Nota de cocina: Un paquete bien sujeto ayuda a expulsar más suero, lo que da como resultado un labneh más firme. Asegúrate de que no haya huecos por los que pueda escaparse el yogur.
- 5
Vuelve a colocar el paquete de yogur en el colador, asegurándote de que quede elevado sobre el fondo del bol para que no repose en el suero recogido. Pasa todo el conjunto al frigorífico y deja que escurra durante al menos 12 horas para obtener un labneh blando y untable, o hasta 48 horas para una consistencia muy firme, parecida a la del queso.
Unos 8 h
Nota de cocina: Revisa el bol de vez en cuando y vacía el suero acumulado para evitar que toque el yogur, lo que puede ralentizar el proceso de escurrido. Cuanto más escurra, más espeso y más ácido se volverá el labneh.
- 6
Cuando el labneh haya alcanzado la consistencia deseada, desata con cuidado la gasa y pasa el labneh espeso y cremoso a una fuente de servir con una cuchara o una espátula.
Unos 2 min
Nota de cocina: El suero escurrido se puede guardar y usar en batidos, repostería o como iniciador para fermentar verduras, ya que es rico en probióticos.
- 7
Rocía generosamente el labneh terminado con aceite de oliva y espolvorea za'atar justo antes de servir.
Unos 1 min
Nota de cocina: Para darle un toque extra, decóralo con hojas de menta fresca, pistachos picados o una pizca de copos de chile rojo.
Por ración
Nutrición
- Calorías
- 207,4kcal
- Proteínas
- 8,4g
- Hidratos
- 11,4g
- Grasas
- 14,6g
- Fibra
- 0,1g
- Azúcar
- 11,2g
Estimación basada en las cantidades de los ingredientes. Los valores pueden variar según las marcas y sustituciones.
Conservación
Este labneh cremoso queda delicioso con pan de pita templado, rodajas de pepino fresco, tomates cherry u aceitunas para disfrutar de un mezze clásico. También funciona de maravilla como untable para bocadillos o como base ácida para salsas. Para una versión dulce, omite la sal y los ingredientes salados, y rocíalo con miel y frutos secos picados.
Guarda el labneh en un recipiente hermético en el frigorífico, cubierto con una fina capa de aceite de oliva para evitar que se reseque y prolongar su frescura.
Sírvelo normalmente frío o a temperatura ambiente; no lo recalientes, porque puede alterar la textura.